Pau Gasol ha conseguido lo que parecía increible. Una nueva pica en Flandes. Ha sido seleccionado para el All Star de la NBA.
Este chico de Sant Boi está marcando una época en el deporte español. Con trabajo, pundonor y sacrificio. Cosas a tener en cuenta hoy en día. Y además no politiza su trabajo... ni deja que otros lo hagan.
Todo un ejemplo a seguir por su profesionalidad y su humanidad.
Animo Pau... te veremos en Houston con los grandes.
Lo peor que podemos hacer con el ismo es querer convertirlo o identificarlo en ista. Un Algoismo es algo abstracto e ideal escrito a fuego en un éter donde es posible. Cuando ese algoismo entra en la mente y en la vida de una Algoista, nuestro algoismo ha de convivir con los otros pensamientos y vivencias de nuestro algoista en cuestión: sus miedos y apetencias, sus distorsiones ocultas, su cultura y sus conocimientos, su sentido común, y también con el entorno grande y el entorno pequeño que lo acoje. Como vemos el algoismo no está solo, ni mucho menos, no está puro, entra a formar parte del algoista (y no al contrario). Por eso hemos de tener mucho cuidado de no confundir el algoismo con el algoista.
Grandes paradojas tiene la democracia posmoderna. Dos muescas:
1ª - Si en un país en vías de desarrollo se implanta la democracia a “las bravas” y un grupo integrista y/o populista se presenta legalmente al juego democrático, al día siguiente se acaba la democracia. No creo que haga falta ni citar ejemplos.
2ª – El difícil tema de las minorías que, por diversas razones, son poco democráticas y que el mismo juego democrático debe permitir aflorar, con el tiempo se convierten en mayorías que de nuevo se presentan y ganan legalmente y al día siguiente se acaba la democracia.
Un par de muescas más:
3ª – De manera totalmente democrática, en las democráticas elecciones celebradas en la muy democrática EUA, arrasó democráticamente, por una clara y democrática mayoría absoluta el cowboy más demócrata de todos los tiempos, G.W. Bush. Una de sus primeras y democráticas decisiones fue la muy democrática patada al trasero iraquí, respaldado por los no menos democráticos Congreso y Senado, elegidos democráticamente por el pueblo americano… ¡qué gran democracia! Y esta decisión democrática y el respaldo también democrático de millones de personas (Pausa…. Yo me pregunto… ¿pueden equivocarse, aunque democráticamente, tantas personas?) arrastró a otros millones de personas a la guerra (cosa poco democrática… más bien). Personas demócratas todas ellas y sus representantes democráticos, que democráticamente no estuvieron de acuerdo con la decisión democrática del presidente de EUA y sus democráticos votantes. En definitiva, cagada democrática, sufrimiento democrático.
4ª – Resulta que importante poderes fácticos, cuyas decisiones afectan de manera decisiva a toda la humanidad – se me ocurren por ejemplo el Vaticano, las Multinacionales y los Bancos, las Mafias – no los elige el pueblo en votación democrática y tampoco los puede eliminar democráticamente, por malos y perniciosos que sean.
A modo de conclusión… si algo así pudiera hacerse:
No hay sistema político perfecto. La democracia tampoco lo es. Pero desde luego sí es el que potencialmente lleva más cosas dentro, es el sistema que más posibilidades tiene y el que más puede crecer. Pero si la reducen a juego se acaba ese futuro, las posibilidades se van al traste en una mala jugada, en una mala mano o una mala racha.
Si lo único de lo que son capaces nuestros políticos es convertir la democracia en un simple mecanismo malamente vamos. Una democracia sin espíritu, sin tradición histórica y ética que la soporte, sin una legislación inteligente que la proteja de sus propias debilidades, y sin unos mecanismos de control sólidos que impidan la putrefacción de sus raíces por la corrupción, esa democracia, como digo, no sirve de nada. Meter un papelito con una X en una urna lo hace cualquiera.
Ni que decir tiene que estoy a favor de la democracia y en contra del totalitarismo. Pero no me sienta bien observar como la clase política ensalza a la susodicha cuando lo que realmente está haciendo es reducirla a juego de mesa, basado en aritmética electoral, en la “ingeniería política” y el marketing más moderno. Como si fuera la gran panacea que solucionara los problemas de la sociedad con solo nombrarla. No basta con mitificarla, ya sabemos que los mitos han ido cayendo todos, uno detrás de otro. Corremos el riesgo de que éste se pegue un leñazo de órdago.
A la democracia para que no se marchite hay que darle vida y hacerla evolucionar.
Sugerencias:
- La República. Platón
- Así habló Zaratrusta. Nietzsche
Imaginemos una caverna subterránea que tiene una abertura por donde penetra la luz. En esta caverna viven unos seres humanos, con las piernas y los cuellos sujetos por cadenas desde la infancia, de tal modo que ven el muro del fondo de la gruta y nunca han visto la luz del sol. Por encima de ellos, a su espalda, entre los prisioneros y la boca de la caverna hay una hoguera, y entre ellos y el fuego cruza un camino elevado y un muro bajo que hace de pantalla. Por ese camino andan otros hombres portando grandes objetos, pero los prisioneros, de cara al fondo de la cueva no pueden verse entre sí, ni tampoco a los hombres porteadores, ni los objetos que a sus espaldas son transportados: sólo ven las sombras de ellos mismos y las de los objetos, sombras que aparecen reflejadas en la pared a la que miran. Únicamente ven sombras.
Estos prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, a la muchedumbre de gentes que permanece toda su vida viendo sombras de la realidad y oyendo únicamente ecos de la verdad. Están llenos de resentimiento, miedo y temor, están comprimidos por una moral que los hace mirar a la pared, convirtiéndolos en esclavos, una moral llena de normas que van en contra de todo lo humano que hay en ellos y sus instintos de vida. Son como camellos que obedecen ciegamente y soportan la carga y las obligaciones impuestas desde fuera.
Además para poder vivir sin que la locura se apodere de ellos, porque no son capaces de aceptar la idea del mundo como devenir, como contrariedad, tiene que crearse subterfugios, donde consolar la angustia producida por su debilidad de espíritu, incapaces de dominar la imagen trágica de la vida, inventan la idea de alguien superior a ellos, alguien todopoderoso al que nada escapa y un mundo, una vida ulterior, donde descansar de la “crueldad” de lo que ellos llaman mundo real.
Pero esto no es todo, los que están detrás cargando objetos, son los que manipulan, controlan y dan forma a la humanidad, tal y como quieren sus retorcidas conciencias, son los que mantiene la mentira, los que impiden que los hombres encadenados rompan su “Muro de Berlín”.
Todos viven en un mundo decadente, unos dominados por el miedo, manipulados, sin saberlo; otros, henchidos de poder, luchando por no perderlo. Y lo peor es que no tiene ganas, ni interés, ni voluntad, para romper sus cadenas y escapar de su prisión.
A lo largo del devenir del tiempo hay hombres y mujeres que han intentado romper las cadenas, desembarazarse de las ataduras, tirar su Muro y vencer el miedo, e ir acostumbrándose poco a poco de la luz cegadora que los espera fuera. En ese momento busca respuestas y ser un hombre total, mirar la realidad sin el convencionalismo impuesto por los porteadores, pero siente odio hacia ellos, por los que lo han martirizado durante tantos años.
En un principio, el nihilismo les embarga, es como un león rampante que todo lo niega y todo rechaza, en constante lucha consigo mismo y con los porteadores de objetos.
Si no sucumbe a este momento, consigue llegar hasta el fuego ya libre de prejuicios, como un niño, purificado por el fuego, libre de ataduras, con la mente despejada y abierta a un mundo nuevo, con la inocencia que juega con la vida solamente, porque es lo “único” que tiene.
Si sigue perseverando de él surgirá la voluntad de poder, y finalmente estará capacitado para ver el sol mismo, sin cegarse, sin miedo: la idea del eterno retorno, el mundo como devenir, como tensión y como contradicción. Será sabio aquel que reconoce la realidad del mundo como movimiento incesante, y la tensión y el cambio, el devenir y la perspectiva como condición necesaria para el “orden” del mundo.
No necesita la idea de alguien superior a él para sentirse libre, no existe ninguna ley trascendente que lo obligue. El mismo es el sol y su reflejo, el mismo es la Ley y la Voluntad. Nace el Superhombre. Entonces el superhombre vuelve al interior de la caverna, y una vez allí hace caso omiso de los prejuicios de la gente que lo llaman egoísta e individualista, inmoral y ácrata; supera a los porteadores que quieren acabar con su vida, puesto que pone en peligro el ‘status quo’ impuesto por su mala conciencia.
No cree en la igualdad, porque es un invento de los débiles y los inferiores, que tratan de quitarle aquello por lo que tanto ha luchado y otros no tienen el valor de pelear. Ahora el hombre cree en sí mismo y crea sus propios valores, en la caverna oscura y tenebrosa nace la creatividad y la alegría por la vida.
Este Posmodernismo nuestro en el que vivimos tan complejo y extenso, tan estratégico y maquiavélico, tan duro y mezquino, tan doloroso y sufrido, está acabando con todo el tejido humano de la sociedad.
Nada más que hay que verlo en las colas de los bancos, y los mercados. En los campos de fútbol y en los programas de televisión. En emisoras de radio y en el Congreso de los Diputados. En las salas de espera de los Hospitales y en oficinas. En las aulas de los institutos y en las plazas y parques durante el botellón nocturno.
Desconfianza, agresividad verbal, faltas de educación y respeto, incapacidad para comunicarse de forma asertiva y violencia física, son cada vez más características (casi definitorias, espero que no definitivas)de nuestra sociedad globalizada e hipertecnificada.
Te das un porrazo con el coche en un semáforo y en vez de intercambiar seguros te pegan 5 puñaladas, o te penga 17 tiros por no-atropellar a una cría inconsciente y desatendida por la familia, o cuantas veces ocurre algo en la calle y hay una desbandada generalizada para que no te pillen en medio del asunto.
No se qué pero algo falla en nuestra sociedad, por algún sitio de nuestra línea de flotación, hay una enorme vía de agua, que se está cargando todo nuestro tejido humano, y parece que nos va a mandar a pique.
La desembocadura del Río de la Miel, el Puerto y la Bahía.
Eran otros tiempos, como puede verse. Todo era muy gris, pero a la vez sencillo y bello.
Roma y su Imperio han perdurado en el tiempo, se han perpetuado en la eternidad. Algunos historiadores opinan que los romanos nunca fueron muy originales, que iban adaptando a su realidad lo mejor de lo conquistado. Pero un invento suyo, radicalmente suyo es el Pan y Circo. Cuando en el Imperio las cosas no marchaban bien, repartían entre la ciudadanía trigo para hacer pan y un espectáculo de lucha, algunos días, y cuando surgió de la oscuridad la secta de los cristianos era “cena fría” para los leones. La gente enardecía con el sufrimiento ajeno y el estómago lleno. Los políticos de la época conseguían que la gente diera la espalda a sus problemas cotidianos, estaban demasiado ocupados dando gritos en el circo. Así todo estaba controlado.
A lo que voy, el invento romano perdura en la actualidad, sólo que el “pan” - o el trabajo para conseguirlo- escasea, y hay mucha temporalidad, sueldos bajos, etc. Ahora sólo nos dan “circo”, grandes dosis de circo. A primera vista son dos, las circunstancias que se citan aquí: por un lado la gran maleabilidad del pueblo, que parece un auténtico pelele en manos de los poderes fácticos; y por otro lado, el gran poder que han ido amasando los anteriormente citados.
Como antes, ahora, la situación tiende a la decadencia, el Imperialismo de los partidos políticos y las multinacionales nos machaca y hunde. El dinero, algo abstracto, afísico, domina el mundo y la gente que habita en el poder, utilizan el carisma personal para su propio enriquecimiento y prestigio. Están inmolando al Tercer Mundo, luego iremos los demás. Al final se devorarán entre ellos, pero mientras esto llega, han de avasallar la conciencia y sobre todo inmovilizar a los disidentes.
Y para ello nada mejor que los Mass Media: fútbol, toros, telenovelas, programas de morbo y reality shows, noticias “rosa”, etc…nadie piensa en los problemas reales de su existencia y del mundo en el que vive, sólo si Ronaldo tiene barriga o no, o en la boda de Fulanita. Los poderosos de la política y las finanzas han encontrado en la revolución digital y tecnológica su perfecto aliado. Cada vez más canales, cada vez más consolas de juegos, etc. Cada vez se lee menos. Se imaginan una sociedad donde la mayoría de sus miembros tengan un espíritu crítico bien formado, con ansías de saber y de responsabilizarse de las situaciones en las que viven. Ellos se la imaginan como hipótesis y hacen todo lo posible para que no se cumpla.
Esta es una batalla difícil de ganar y que por el bien de todos, hay que ganarla, es necesario ganarla.
El líder se convierte entonces en Mesías Salvador. Los medios de comunicación afines (y es que ya no quedan medios no afines, o sinfines, jejeje), los ideólogos y opinólogos de cabecera movidos por el decoroso interés de hacer caja y rentables sus respectivos negocios, se lanzan gozosos a la trinchera, a apoyar a unos y otros, ora son mensajeros de la Buena Nueva y su misión es llevarla a todos los rincones del orbe, ora son oráculo de futuras penurias y revelación de la próxima salvación. Es, de nuevo, un sutil y también peligroso paso de la información veraz y objetiva de un informador que como cualquier persona siente predilección ideológica o sentimental por unos y no por otros, pero que se esfuerza profesionalmente por hacer bien su trabajo e informar al resto de la gente de cómo transcurren la realidad: poliédrica, llena de matices, arrugada, cargada de salientes y de oscuros huecos; hacia un espíritu exegético y hagiográfico, en un constante panegírico más propio de arcángeles.
Y ya que estamos repartiendo medallas, sin duda alguna, ha de corresponder alguna a todos nosotros, el pueblo, la ciudadanía o llámalo X. Nos corresponde parte de la responsabilidad. Por no exigir más y mejores cosas, por ejemplo, más educación y menos paternalismo; o por ejemplo, más responsabilidad directa a la hora de decidir temas trascendentales. Elegimos a unos señores muy bien trajeados y les entregamos carta blanca para que hagan en nuestro nombre qué se va a hacer con la justicia, con el territorio, con la lucha antiterrorista, con los sucesos en el extranjero, con nuestros impuestos salidos de nuestro trabajo. El pueblo no exige más capacidad de decisión, el pueblo va y pide un Mesías... y vaya... lo recibe, digo que si lo recibe, uno ahora y luego otro y otro. Así hasta que ya no queden más Mesías en el paro.
¿Cómo salir de este entuerto? ¡Llamemos a un Mesías! ... ¡No gracias, que de esto ya tenemos!
En esto soy algo pesimista. No creo que esta situación vaya a cambiar por las buenas. Tendrá que ser el azar o alguna catástrofe fortuita la que haga recapacitar un día de estos a algún político y espero que ese cólera se vaya extendiendo por el resto de la clase política. La que haga que el mundo de los medios de comunicación, tan útil y necesario, con gente de una valía y un honor fuera de toda duda redescubra que la dignidad profesional siempre estará por encima de servilismos y vasallajes y también de audiencias y cifras millonarias.
Finalmente, que haga que nosotros, la ciudadanía, vayamos perdiendo el miedo a hacernos mayores, perder el miedo a madurar, a tomar conciencia y tratar con mimo a nuestro espíritu crítico... joder, que aquí no hay nada que salvar.
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